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martes, 27 de noviembre de 2018

Recuerdos

Ventana
Lo malo de llevar la cámara es que pesa, es un incordio, no hay forma humana de que no se meta por todas partes, el objetivo intenta tropezar con todo saliente que pueda romperlo. Lo bueno de llevar la cámara es que, a veces, se encuentran rincones que merecen la pena guardarlos para recordar no sólo el lugar si no todo lo que lleva aparejado: su olor, su color, con quién se compartió. Este rincón fue uno de ellos y si no llego a mirar todo lo que tengo sin revisar desde el 2014 ahí se hubiera quedado... en las profundidades insondables de los bytes del disco duro y el recuerdo perdido.