Seguidores

sábado, 25 de febrero de 2012

Umbría

Umbría
ISO 400, v: 1/40, f: 7'1, 55 mm.
Este es el típico rincón umbrío, con riachuelo rumoroso que diría el vate y con un aprendiz de la cámara que no de fotografía intentando sacar un efecto seda. Resultado: quelque chose. Ahora, eso sí: sin trípode ni gaitas ¡Trípode: A pulso como un campeón, que diría Ripley!

miércoles, 22 de febrero de 2012

Otra forma de fotografiar

Albertocvr se dedica a grabar en vídeo paisajes, lugares... Se dirá ¡eso lo hace un montón de gente, tampoco es tan raro! Raro no es. Lo que es diferente es cómo lo hace. Usa un Oktokopter: un helicóptero miniatura que tiene ocho rotores, lo que le da mucha estabilidad, al que se le ha acoplado una cámara y con el que consigue esto:
Una mirada diferente a la Catedral de Santiago.
Y esta es La Coruña.
Este es un mix partiendo de el Templo de Debod.

sábado, 18 de febrero de 2012

Fonseca

Desde Fonseca
ISO 200, v: 1/400, f: 10, 32 mm.
Yo quería hacer otra foto pero había tantísima gente dentro de Fonseca que sólo pude levantar el objetivo y disparar. Las torres de la catedral fueron el premio.

domingo, 12 de febrero de 2012

Praza da Quintana

Plaza de Quintana
ISO 200, v: 1/400, f: 10, 24 mm.
La cantidad de gente que esperaba para entrar a la Catedral de Santiago parece haber deprimido al señor de la cámara en bandolera y brazo en jarra. El caso es que no se movió y salió en el centro aunque mi intención era que no hubiera bicho pero el hombre propone...

domingo, 5 de febrero de 2012

Doblando esquinas

Caballero
ISO 100, v: 1/250, f: 16, 55 mm.
Estaba paseando por Cea... no, así no fue: habiendo ido a Oseira y llegando que fue que no había visita al monasterio hasta la tarde, recogimos los carruajes y nos acercamos a Cea a ver si comíamos algo amén de pan (también se compraron algunas bolas) lo que conseguimos en un bar que nos sugirió un guardia civil al que preguntamos. Así que nos pusimos al tajo y después de su buena horita de pulpo, empanada de raxo, costilletas, flan y café llegó el momento de volver a coger los carruajes para girar la visita al monasterio, no sin que antes nos encontráramos con este caballero que estaba protegiendo la esquina e indicando el camino; impávido el ademán.