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sábado, 9 de marzo de 2013

Se rompió

Con horror descubro que mi objetivo 18-55, que sin ser gran cosa me permitía hacer lo que a mi me gustaba, ha cascado. Al sacarlo de la funda, ¡oh, Dios! la tapa está incrustada en él. ¿Cómo pasó? si la cámara está guardada en el armario. Consigo quitar la tapa con el mismo cuidado con el que los erizos hacen el amor y compruebo desolado que el filtro skylight está hecho miguitas aunque, por lo menos, no ha rayado la lente. Me alegro y congratulo y desenrosco con esfuerzo los restos y ya puestos, aprovecho y me voy a hacer foticos. Cuando vuelvo y las miro me doy cuenta de que, aunque muchas veces tengo que perfilar un poco la foto (nada del otro mundo, algo de paso alto mejorado y a escupir a la calle) esta vez no hay forma de arreglar el invento; claramente están desenfocadas. Hago unas pruebas y veo que el anillo del zoom tiene un momento en el que deja de girar suavemente y que el enfoque automático no enfoca bien así que me pongo a llorar cual magdalena penitente porque, en resumen, el objetivo quedó como la barquita, perjudicadillo él.
Después de la rabieta miro precios y veo que no me quedará más remedio que comprar un 18-105 que parece ser bastante más bueno... y caro. También veo que me está entrando la tontería al ver que la Nikon D7000 parece que va a bajar de precio porque va a salir la 7100 y miedo me doy. Pero es más gonica y tiene más buena pinta...