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lunes, 28 de noviembre de 2016

En los huesos (reeditada por culpa de Vega H.)

barco
ISO 200, v: 1/160, f: 8, 22 mm.
En Punta Moreiras, enfrente de O porto de Meloxo de San Vicente de O Grove, hay un museo dedicado a la salazón de la sardina. En el siglo XVIII unos empresarios catalanes se afincaron en la zona para aprovechar la increíble abundancia de sardinas (en A Lanzada se pescaban desde tierra), salarlas y mandarlas a los mercados de España y ultramar. Así que se restauraron las antiguas factorias (salgadeiras) y el museo está en ellas. En un edificio se puede observar cómo se hacía todo el proceso desde que entraba la sardina recién pescada hasta que salía en los barriles ya preparadas; en otra hay artes de pesca, carpintería de ribera, redes, etc. También hay esculturas, calderas y esta estructura de un barco con las cuadernas al aire; el pobre está en los huesos.

Esta entrada estaba terminada y ya no tendría que andar retocando nada pero leo los comentarios y si Vega H. no protesta no se queda a gusto así que ¡hale! otra vez con las manos en la masa.
barco
Aquí queda la versión en B/N que no sé porqué la trasteo porque con lo bien que lo hacen los que por aquí rondan ¿para qué me voy a molestar si no me sale ni parecido?

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Por allá está el Oeste

Atardecer
ISO 200, v: 1/640, f: 13, 85 mm.
No está hecha en el banco de Loiba pero también tiene una bonita vista y es que desde el mirador de San Cibran se domina todo el Salnés. Merece la pena perderse (literalmente, ¡anda que no es difícil encontrarlo la primera vez!) por estos lugares.

lunes, 7 de noviembre de 2016

En la cima del mundo

Puerto de Pajares
v: 1/250, f: 14, 31 mm.
Este verano anduve dando vueltas por la montaña leonesa, viaje que recomiendo porque ¿dónde si no es en la raya asturleonesa que se puede admirar un valle soleado, unas montañas nubladas, una carretera lluviosa y un calorazo de aúpa todo en uno? pues por aquí, por Pajares sin ir más lejos. La duda luego fue si caer hacia Asturias o hacia León y reconozco sin empacho que como Villamanín estaba cerca, hacia allí nos acercamos para comprobar si lo de Mesón Ezequiel era verdad. Pues sí que lo era, ¡qué fartura!